Comience con una explicación de 5 minutos de qué es la ecuanimidad y continúe con algunos matices más.
La ecuanimidad es una habilidad fundamental para la autoexploración y la inteligencia emocional. Es un concepto profundo y sutil que a menudo se malinterpreta y se confunde fácilmente con la supresión de sentimientos, la apatía o la inexpresividad.
La ecuanimidad proviene del latín aequus , que significa equilibrado, y animus, que significa espíritu o estado interior. Para empezar a comprender este concepto, consideremos por un momento su opuesto: qué sucede cuando una persona pierde el equilibrio interior.
En el mundo físico, decimos que una persona ha perdido el equilibrio si se cae hacia un lado u otro. De la misma manera, una persona pierde el equilibrio interno si cae en una u otra de las siguientes reacciones contrastantes:
Entre la represión por un lado y la identificación por el otro existe una tercera posibilidad: el estado equilibrado de no autointerferencia… ecuanimidad. […]
La ecuanimidad contradice el dicho de que no se puede tener todo a la vez. Cuando aplicas la ecuanimidad a las sensaciones desagradables, estas fluyen con mayor facilidad y, como resultado, causan menos sufrimiento. Cuando aplicas la ecuanimidad a las sensaciones placenteras, estas también fluyen con mayor facilidad y, como resultado, brindan una mayor plenitud. Esta misma habilidad afecta positivamente a ambos lados del panorama de sensaciones. De ahí la siguiente ecuación:
Purificación psicoespiritual = (Dolor x Ecuanimidad) + (Placer x Ecuanimidad)
Además, cuando los sentimientos se experimentan con ecuanimidad, garantizan su función correcta como motivadores y directores del comportamiento, en lugar de impulsarlo y distorsionarlo. Por lo tanto, la ecuanimidad desempeña un papel fundamental en la modificación de conductas negativas como el abuso de sustancias y alcohol, la alimentación compulsiva, la ira, la violencia, etc.
La ecuanimidad implica la no interferencia con el flujo natural de las sensaciones subjetivas. La apatía implica indiferencia ante el resultado controlable de los acontecimientos objetivos. Por lo tanto, aunque aparentemente similares, la ecuanimidad y la apatía son en realidad opuestas. La ecuanimidad libera energía interna para responder a las situaciones externas. Por definición, la ecuanimidad implica una libertad radical para sentir y, como tal, es lo opuesto a la represión. En cuanto a la expresión externa de los sentimientos, la ecuanimidad interna nos da la libertad de expresarlos externamente o no, según lo que sea apropiado para la situación.
--Shinzen Young, de "¿Qué es la ecuanimidad?"