Haz una pausa y reflexiona sobre la claridad, la serenidad o la calidez que hayas cultivado durante la sesión. Y comprométete con ello: haz un compromiso silencioso de compartirlo con los demás, con tu vida diaria, para beneficio de las personas con las que te encuentres.

Este pequeño gesto de cierre no es meramente simbólico. Replantea todo el esfuerzo: nada de lo que cultivo aquí es solo para mí. La práctica se convierte, en su movimiento final, en un acto de generosidad.

Cierre

La ciencia confirma lo que las tradiciones intuían:

Dar no es un acto de autosacrificio.

Es el camino más seguro hacia el tipo de bienestar que perdura.
No es el pico agudo y rápidamente efímero de conseguir lo que querías,
pero un calor más silencioso y duradero.

De esas que te ponen la piel de gallina, días después, solo con recordarlas.

Dharma Lab · Richie Davidson y Cortland Dahl

Inspired? Share: